Así empezó la historia de La Española. Con un diseño muy singular, propio de la época y totalmente acorde con la calidad del producto.

El fundador de La Española, Alfredo Alberola Balaguer, que a su vez era propietario de la oficina técnica Comercial LAO, denominación de la época para identificar lo que posteriormente fueron llamadas agencias de publicidad, recurrió al afamado pintor alcoyano José Balaguer Bienzobás, que era cuñado de Alfredo Alberola Sempere, padre del fundador, para que realizara íntegramente el diseño del primer envase que comercializaría las aceitunas rellenas de anchoa La Española.

La aportación del pintor fue más allá del diseño, porque en las primeras impresoras metalgráficas era necesario pintar directamente sobre la plancha, lo que exigía tener no solamente capacidades creativas y artísticas, sino también conocimientos técnicos de impresión específicos.

El personaje central de este diseño, se convirtió en el protagonista de toda la comunicación de la marca, que alcanzó su máxima expresión en la campaña televisiva en la que cantaba “es La Española una aceituna como ninguna”. Esta frase aun hoy sigue siendo conocida y reconocida por el consumidor y totalmente asociada a la marca.