La Española empezó a hacer publicidad cuando la ilustración en blanco y negro era la única técnica de reproducción en prensa. Eran anuncios realizados por pintores, que también actuaban como dibujantes publicitarios. Los elementos básicos de estos anuncios estaban configurados por una representación humana y una presencia destacada del producto y de la marca. Estos anuncios perseguían destacar del abigarrado contenido del periódico, creando espacios visualmente más ligeros que conseguían captar la atención del lector.