Desde siempre, las aceitunas han sido un un aperitivo muy típico en todas las mesas españolas, que hasta hoy en día se mantiene.

Las aceitunas rellenas de anchoa, innovación popularizada por la española, significó un salto cualitativo en la percepción de las aceitunas como aperitivo. No eran unas aceitunas más, eran La Española, aceitunas rellenas de anchoa.

La asociación de La Española con momentos especiales de consumo en el hogar, situó a la marca en un nivel de distinción y consumo selecto, que destacaba entre los graneles propios de la época.

Consumir aceitunas era normal, consumir aceitunas rellenas de anchoa La Española era percibido como un deleite reservado a unos pocos, obviamente no para todos los días, sino para aquellos que había algo que celebrar.

Las limitados medios de entonces, hicieron de la comunicación gráfica y la radiofónica los principales soportes publicitarios de La Española en sus orígenes.

La gráfica que ilustra esta reseña forma parte de una serie de postales realizadas por el artista alcoyano José Balaguer Bienzobas, tío de Alfredo Alberola Balaguer, el industrial que desarrolló el producto y creó la marca.

En esta colección de postales, destacan los dominios técnicos y artísticos del pintor, que no sólo diseñó los distintos elementos de ilustración, marca y tipografía, si no que además desarrolló toda la obra sujeto a los condicionantes que los sistemas de impresión metalgráficos tenían, que exigían que el artista trabajara directamente sobre la plancha. Todo hecho a mano.

Hoy en día es posible comprar postales de esta colección vintage en Abad y Segura.