En linea con las tendencias más avanzadas del diseño gráfico de la época, la marca y el envase se simplifican, dando especial preponderancia a la mascota de La Española, que evoluciona sutilmente, manteniendo su clásica reiteración visual. El conjunto del envase elimina figuras barrocas, utilizando un recuadro recto para destacar la marca y el personaje.

Este diseño es especialmente importante en la historia de La Española, porque establece los colores rojo y amarillo como código cromático de la marca, que se mantendrá constante a lo largo de su historia.