Desarrollando una estrategia de marca incremental y acumulativa, en 1959 se emite uno de los anuncios más recordados de la historia televisiva de España. Este anuncio recuperó los elementos clave de los dos spots anteriores, personaje y jingle, incorporando las aceitunas que bailaban acompañando al personaje y al envase, explicando de una manera muy gráfica la característica principal del producto: aceitunas rellenas de anchoa. Hay que destacar que gran parte de este éxito se debe a que es uno de los primeros spots de la historia de la publicidad española en utilizar una coreografía en los dibujos animados al ritmo de la sintonía de La Española, reinterpretada y mejorada.